Con este calendario de costumbres
Sabe mi barrio andar cada mañana
Vibrante de emoción, de certidumbre,
Y sanas decisiones cotidianas.
Aquí no se padecen malos tratos
Y las autoridades te respaldan.
El sol de tus derechos luce airoso
Su brillo de bondades ciudadanas.
Andamos sin peligro por la calle
Que la inseguridad es una farsa.
No es otro mi lugar que un manso valle
Exento de ladrones y de trampas.
Gozamos del amparo irrefutable
De nuestra prestigiosa carta magna,
Que dicta en sus artículos loables,
Que aquí nada se pierde y todos ganan.
Mi barrio es un dechado de virtudes,
En un marco de buenas intenciones.
Sobran milagros, fiestas, ataúdes,
Y dios nunca se va de vacaciones.
Mandamos nuestros hijos a colegios,
Donde la educación hace su magia.
El centro de salud es un festejo,
Y el banco es un aliado en la desgracia.
El cura te propina bendiciones
Sin intentar venderte su alabanza.
Y la justicia media sus razones,
Sin que se incline nunca su balanza.
Tenemos del pasado un buen recuerdo,
Nuestros caudillos son de fina estampa,
Vertimos su memoria en monumentos,
Seguimos repitiendo sus hazañas.
Es en mi barrio donde crece el trigo,
Al lado de la soja y de la albahaca,
Los vinos, el ganado, los olivos,
Son nuestra producción mas cotizada.
Aquí todos tenemos un terruño,
En el que construimos nuestra casa.
A nadie falta pan, salud, trabajo.
El bien común distingue nuestra plaza.
Mi barrio es un dechado de virtudes,
En un marco de buenas intenciones.
Sobran milagros, fiestas y ataúdes,
Y dios nunca se va de vacaciones.
Francisco LLauradò
Hecho el deposito que marca la ley 11723 |